Antonio Machado llega a la pequeña ciudad de Soria, en Castilla y León, España, a los 32 años, en 1907, para tomar posesión de la cátedra de Francés en el Instituto General y Técnico de esa localidad –denominado, desde 1967, Instituto Antonio Machado. Allí, sus alumnos de Bachillerato tenían entre 13 y 15 años.
Ese mismo año, Machado se dirigió a la casa de huéspedes de doña Regina Cuevas. Al poco tiempo, los dueños de casa se marcharon de Soria. Este acontecimiento coincidió con el retiro de Ceferino Izquierdo, instalándose en Soria junto a su esposa, Isabel Cuevas, hermana de Regina, y los tres hijos del matrimonio: Leonor, de 13 años, Sinforiano y Antonia, de 2 años. Entonces, doña Isabel Cuevas se hace cargo de la posada y se invita a los pensionistas a trasladarse a una casa más amplia, confortable y cómoda. Isabel era una mujer laboriosa; mantenía la casa impecable, la comida era sana, cuidada y sabrosa. Otros huéspedes suyos dirán que era muy bella, tanto por fuera como por dentro, y que “personificaba a la auténtica dama castellana y soriana, con sus cualidades de dignidad, religiosidad y bondad” (Pedro Chico y Rello, en su artículo “Antonio Machado en su época feliz de Soria”, Celtiberia, 1962).
Aquí y allá, en Soria, capital de la provincia homónima –por entonces, llegaba a tener poco más de 7000 habitantes-- Machado se sentirá a gusto y libre, por primera vez en mucho tiempo, de preocupaciones económicas merced al salario que recibía como catedrático. De allí que en diferentes análisis de su obra, existe consenso en afirmar que los siguientes versos coinciden con la solvencia económica que logró tener a partir de aquellos años:
“A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago”.
(Renacimiento, I)
En la casa de huéspedes, revivirá el clima familiar y alegre que supo conocer en su primer hogar, tan golpeado luego por la muerte: cinco hermanos, el padre, la abuela, el abuelo… Allí conocerá a su futura esposa, Leonor Izquierdo, una de las hijas de doña Isabel Cuevas. Se casarán después de que ella cumpla 15 años y Machado, 35. Al comienzo de su noviazgo, a los padres de Leonor les preocupaba la diferencia de edad, si bien apreciaban al profesor. Finalmente accedieron a que ella decidiera por sí misma. La joven aceptó. Se casaron en julio de 1909. A las ceremonias civil y religiosa acudieron varios familiares, los profesores del Instituto y demás personalidades de la ciudad. Su esposa, además de ser una buena “escuchadora” y admiradora, inspiró la obra poética de Machado.
En 1911, Machado y su esposa se trasladaron a París. Pocos meses después, Leonor contrajo una enfermedad bronquial y terminal. En septiembre de ese mismo año regresaron a Soria. Por entonces, se veía a Machado muy a menudo frente al Paseo del Mirón --donde soplan los cuatro vientos-- empujando una silla de ruedas donde llevaba a su esposa, quien ya no tenía fuerzas para andar, ya que le habían recomendado que tomara aire puro. Leonor murió un año más tarde, en agosto de 1912. Su tumba yace en el cementerio de Soria. Leonor acompañó a Machado durante toda su vida, a decir del poeta, y muchas veces materializó ese recuerdo en sus poesías.
En "Castilla y Andalucía en la obra poética de Antonio Machado" se invita a los lectores a ponderar la importancia que tienen estas dos regiones españolas en las creaciones del poeta. Otros temas son tratados, asimismo, en "El credo religioso y el pensamiento filosófico en la obra de Antonio Machado" y en "Los días finales de Antonio Machado".
| Leonor Izquierdo de Machado | La Plaza Mayor de Soria en 1907. |
Notas: