Castilla en la obra de Machado
La primera fase de Antonio Machado como poeta se remonta a “Soledades y Galerías” (1907). Su obra poética alcanza gran madurez en “Campos de Castilla”, escrita en Soria (Castilla y León), cuya primera edición se publica en 1912. Por entonces, Machado empezó a adquirir renombre.
En la obra "Campos de Castilla", acaso una de las más famosas, la intimidad del poeta coincide con el paisaje soriano. Partiendo de Soria, ofrece una referencia geográfica amplia de Castilla. Allí se observa una comprensión cada vez más humanizada de sus tierras y de sus gentes. “Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé; allí perdí a mi esposa, a quien adoraba-- orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano”, escribe Machado en el prólogo a la segunda edición de "Campos de Castilla" (1917).
Los paisajes se hallan presentes en sus poemas no como algo inerte, sino como algo animado o viviente. De allí que dirá que en las tierras áridas y frías de Castilla predominan las “calvas sierras”, los “desnudos pedregales” “y otra vez roca y roca”.
Machado, como periodista en Soria, en sus crónicas también dejó plasmada la geografía de la provincia: ríos, montes, valles, caminos…
Asimismo, Antonio Machado vislumbra, primero, y comprende, después, que estas tierras yermas y despojadas se han consustanciado con el hombre que las habita. De allí que se sintió identificado con Soria, con sus tierras y sus gentes (acaso estaba predestinado a conocerla): humildad, sencillez y el sentido de una “pobreza imperial”, aquel sentimiento digno y majestuoso que, independientemente de la escasez de medios materiales y el acatamiento a la legislación, deja al descubierto las falencias del ser humano, llevándolo a hermanarse con todos los demás. Así es y ha sido la gente común de Castilla, afirma el poeta, desde hace siglos y siglos.
Si bien Machado se marchó de Soria en 1912, consideró durante toda su vida a esta pequeña ciudad capital como fuente de inspiración poética. En el periódico local “El Porvenir Castellano”, en el que había sido colaborador durante su bien recordada estadía, años más tarde, en 1932, expresó en algunas oraciones de la nota titulada “Soria”: “Nada hay nada en ella que asombre, o que brille (…); todo es allí sencillo, modesto y llano. Contra el espíritu redundante y barroco, que sólo aspira a exhibición y a efecto, buen antídoto es Soria, maestra de castellanía que siempre nos invita a ser lo que somos, y nada más. (…) Hay un breve aforismo castellano –yo lo oí en Soria por primera vez-- que dice así: «Nadie es más que nadie» (…). Nunca olvido al viejo pastor de cuyos labios oí ese magnífico proverbio donde, a mi juicio, se condensa todo el alma de Castilla, su gran orgullo y su gran humildad, su experiencia de siglos y el sentido imperial de su pobreza…”. (En “Antonio Machado y Soria (1907-1912)”, por Heliodoro Carpintero).
La identificación de Machado con Soria quedó registrada en su poema “Campos de Soria”:
”agria melancolía
de la ciudad decrépita,
¿me habéis llegado al alma,
o acaso estabais en el fondo de ella?”
(Renacimiento, III)
Cuando, en 1932, Soria lo proclamó “Hijo adoptivo de la Ciudad”, en el acto de homenaje Machado expresó con sencillez y solemnidad: “El hijo adoptivo de vuestra ciudad ya hace muchos años que ha adoptado a Soria como Patria ideal”. (En “Antonio Machado y Soria (1907-1912)”, por Heliodoro Carpintero).
Soria ha dejado una importante huella en la poesía de Machado; asimismo, Soria ha llegado a ser por él la ciudad de un gran poeta. Esta ciudad veraniega y modernísima a 1055 metros sobre el nivel del mar frente a la de principios del siglo XX, descripta por Machado, es desde hace un par de décadas un centro cultural y turístico para quienes buscan saborear la espiritualidad de esa tierra a la que él ha dedicado gran parte de su obra poética.
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| Soria en la actualidad. | Paisaje soriano: en él puede observarse tanto una zona fértil como otra de pedregales. (Foto: Martius) |
Andalucía en las creaciones de Machado
Machado nació en Sevilla, ciudad capital de la fértil Andalucía, en 1875. A los 8 años, se trasladó junto a su familia a Madrid. Ya adulto, conoció algo de España y de Francia. Vivió en Soria durante cinco años. Afectado por la muerte de su esposa Leonor, pidió el traslado como profesor de francés a Baeza (Andalucía). Siete años más tarde, se mudó a Segovia (Castilla y León), donde vivió durante 13 años, para luego pasar a Madrid, en 1932. En la capital española residió, en diferentes períodos, un total de 27 años. En el artículo “Machado entre Castilla y Andalucía”, Francisco Lapuerta nos recuerda que si bien Castilla (Soria y Segovia) ocupa un lugar importante en la obra poética de Machado, también Andalucía (Sevilla y Baeza) ha tenido peso en ella. De allí que Machado también ha rendido honores a su tierra de origen.
Lapuerta plantea que Machado, en procura de hallar pocas palabras que permitan aludir a una región geográfica, encuentra con frecuencia un árbol, entendido como símbolo que resume todo el paisaje. Para Sevilla (o baja Andalucía) nos ofrece el limonero, el que aparece en “Retrato”:
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;”
(Campos de Castilla, I)
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Material para la clase de español. Mapa: Autonomías de España. |
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Material para la clase de español. Ciudades de España. Baeza se encuentra próxima a Jaén. |
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Calle en el Barrio de Santa Cruz, en Sevilla. |
En "El credo religioso y el pensamiento filosófico en la obra de Antonio Machado" se invita a los lectores a apreciar parte del análisis crítico que se ha hecho de estos temas. Asimismo, en la última parte de esta serie de artículos se puede leer "Los días finales de Antonio Machado".
Notas:
Al citar la poesía de Antonio Machado, doy el número del poema según la edición de Renacimiento, Campos de Castilla (Madrid, 1969).
Los artículos mencionados en esta sección dedicada a Antonio Machado fueron publicados por la “Revista de Soria”, editada por la Excelentísima Diputación Provincial de Soria, año IX, nro. 27, 1975, 102 pp.